GANAMOS DEMANDA DE CLÁUSULAS ABUSIVAS FRENTE A BBVA

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GANAMOS DEMANDA DE CLÁUSULAS ABUSIVAS FRENTE A BBVA

El Juzgado especializado 101 bis de Madrid anula la cláusula suelo, el interés de demora, el vencimiento anticipado y los gastos de un préstamo hipotecario de BBVA

A día de hoy, pese a que el asunto está muy claro, nos seguimos viendo obligados a acudir a los Juzgado para anular la cláusula suelo y conseguir que los consumidores recuperen el dinero que el banco les ha estado cobrando durante años indebidamente.
Por absurdo que parezca, es habitual que los bancos no quieran devolver este dinero, defendiendo que la cláusula suelo es transparente y que no debe ser considerada abusiva.
Nuestros clientes habían firmado un préstamo en el año 2002 con BBVA para la adquisición de su vivienda. En dicho préstamo encontramos varias cláusulas de las que solicitamos su nulidad por abusividad mediante demanda ordinaria ante el Juzgado especializado 101 bis de Madrid. Concretamente, estas cláusulas eran: la cláusula de “límites a la variación del tipo de interés” -conocida como cláusula suelo-, la relativa a los intereses de demora, y la del vencimiento anticipado.

Con respecto a la cláusula suelo, solicitábamos su nulidad por ser abusiva y la consecuente condena a la entidad bancaria a devolver a nuestros representados las cantidades que se habían cobrado en exceso durante toda la vida del préstamo, más las que se devengaran hasta la firmeza de la sentencia, junto con los intereses legales.
En su defensa, la entidad BBVA alegó que dicha cláusula había sido negociada, por lo que no resultaba de aplicación la Ley de Condiciones Generales de Contratación (LCGC) ni la relativa a las cláusulas abusivas; que se habían cumplido con todas las exigencias de transparencia material; y que nuestros clientes fueron conscientes de la carga jurídica y económica que implicaba la mencionada cláusula.

Con respecto a la alegación primera sobre que la cláusula sí había sido negociada entre las partes y la no aplicabilidad de la LCGC, se pronuncia tajantemente el Juzgado remitiéndose al art. 3.2 párrafo 3º de la Directiva 93/13/CEE, y el art. 82.2 párrafo 2º del TRLGDCU, según el cual “El empresario que afirme que una determinada cláusula ha sido negociada individualmente, asumirá la carga de la prueba”, y concluye que “pese a lo alegado en el escrito de contestación, no ha quedado acreditado mediante prueba alguna objetiva la negociación individual de dicha cláusula. En consecuencia, no hay duda de que debe considerarse que la cláusula discutida no fue objeto de una negociación individualizada”.
Por lo que las cláusulas contra las que se dirige la demanda, no habiendo quedado acreditado su negociación individual, se deben tener, a sensu contrario, como cláusulas prerredactadas o predispuestas e impuestas al consumidor”.
En consecuencia, “se trata de una cláusula destinada por el prestamista a ser incorporada a una pluralidad de contratos. Y por tanto resulta de aplicación la Ley 7/1998, de 13 de abril, Ley de las Condiciones Generales de la Contratación LCGC”.

Adentrándonos en el examen que realiza su señoría sobre la cláusula suelo, respecto del control de transparencia, que la entidad aseguraba que sí se había cumplido diligentemente, dice: “el contrato no contenía más información acerca de que se trataba de un elemento definitorio del objeto principal (afectaba al precio del préstamo), la cláusula estaba enmascarada entre otros datos relativos a la revisión del interés, no constaban simulaciones de escenarios diversos, ni se había advertido de forma clara y comprensible sobre el coste comparativo con otros productos de la propia entidad”.

Y, en cuanto a las consecuencias de la falta de transparencia, en función de lo señalado en diversas ocasiones por el Tribunal Supremo, determina que la falta de transparencia en las cláusulas suelo “provoca un desequilibrio sustancial en perjuicio del consumidor, objetivamente incompatible con las exigencias de la buena fe, consistente en la imposibilidad de hacerse una representación fiel del impacto económico que le supondrá obtener el préstamo con cláusula suelo en el caso de bajada del índice de referencia, lo que priva también al consumidor de la posibilidad de comparar correctamente entre las diferentes ofertas existentes en el mercado”.
Procede, por tanto, el Juzgador de instancia a declarar la nulidad de la cláusula suelo por abusiva y su consiguiente expulsión del contrato, no siendo vinculante para el consumidor en ningún momento del tracto contractual y, como consecuencia, su Señoría nos da la razón y ordena “la restitución íntegra de los intereses cobrados de más por la entidad bancaria como consecuencia de la aplicación de la cláusula (…), más el interés legal del dinero”.

En cuanto a los intereses de demora, cuya nulidad pedíamos igualmente por ser éstos abusivos, BBVA se allanó a todas nuestras pretensiones, por lo que el Juzgado declaró directamente su nulidad, mandando eliminar la cláusula del contrato y continuando la aplicación de los intereses remuneratorios.

Además, el Juzgado ordena al banco la devolución del 50% de los gastos de Notaría y la totalidad de lo abonado por nuestros clientes en cuanto al Registro de la Propiedad.

Por último, en relación con la cláusula de vencimiento anticipado cuya nulidad por abusiva también solicitábamos en nuestra demanda, se pronuncia de nuevo el Juzgado dándonos la razón, en los términos siguientes: “la cláusula que analizamos está prevista sólo en beneficio del Banco y para el caso de incumplimiento de una sola cuota o de una sola amortización, o de una obligación accesoria como el impago de una liquidación de intereses o ajuste en su caso, en un contrato de larga duración (30 años) y sobre un capital de CINCUENTA Y UN MIL OCHENTA Y SEIS EUROS CON TRES CÉNTIMOS, siendo, por lo tanto, desproporcionado que, exclusivamente, por un solo impago el contrato pueda ser resuelto de forma anticipada por la entidad demandada, exigiendo la íntegra devolución de la cantidad garantizada objeto del préstamo e incluso mediante la realización del bien hipotecado, que además es objeto de una especial protección al tratarse de la vivienda habitual de un consumidor.

No se atempera el juego de la cláusula de vencimiento anticipado a un incumplimiento grave, sino a cualquier clase de impago de una cuota, amortización, liquidación de intereses o ajuste, lo que implica que dicha cláusula, tal y como fue predispuesta e impuesta por la demandada, es abusiva por vulnerar los mentados preceptos del RDL 1/2007”.

Esta sentencia da la razón a nuestros clientes en todas sus pretensiones, condenando a la entidad BBVA a devolverles más de 3.200 euros que había cobrado indebidamente a causa de la cláusula suelo, junto con la totalidad de los Aranceles de Registro y la mitad de Notario, en total, 391 euros, y ordenando asimismo la eliminación en el préstamo de la cláusula referida al vencimiento anticipado, así como a los intereses de demora, debiendo continuarse con la aplicación de los intereses remuneratorios.

¡Sin duda otro éxito frente a la banca en materia de consumidores!

Para visualizar la sentencia pinche en el siguiente enlace.

Si se encuentra en un caso parecido, o tiene cualquier duda al respecto, no dude en ponerse en contacto con nosotros y estaremos encantados de atenderle.

Lucila Duro      Graduada en Derecho

 

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